LA PERSISTENTE VIOLENCIA OLIGÁRQUICA
El 21 de diciembre se cumplieron100 años de la masacre obrera de la Escuela Santa María de Iquique
La madrugada del 5 de septiembre de 1970, desde los balcones del viejo caserón de
Gabriel Salazar señala que el Estado nacido con
A pesar de la enorme distancia que le separaba de
La clase obrera ha pasado desapercibida por los hombres públicos de Chile; y ha llegado el tiempo de que esa clase obrera adquiera conciencia de su poder. Deber es de los que mandan prevenir ese momento en que cansado el obrero de trabajar sin fruto y sin protección, reclame por la fuerza lo que no ha podido conseguir con la calma y el sufrimiento.
De mediados del siglo XIX también son las primeras expresiones de un muy incipiente movimiento obrero: las sociedades mutualistas, cuyo principal dirigente fue Fermín Vivaceta y que agrupaban a artesanos de distintos sectores con fines solidarios. El último cuarto del siglo XIX se caracterizó por la masiva aparición de periódicos obreros y por la llegada de las ideas del anarquismo y del socialismo marxista, portadas a América del Sur por los inmigrantes europeos que arribaban en masa a los puertos de Montevideo y Buenos Aires. Surgen también los primeros partidos que se reclaman “socialistas”, el más importante de ellos
En 1890 tuvo lugar la primera huelga general de Chile, iniciada en Iquique el 2 de julio por impulso de los trabajadores portuarios y que se extendió hasta las minas de carbón de Lota y Coronel, pasando por Valparaíso y Viña del Mar, y fue ampliamente reprimida tanto por el gobierno de Balmaceda como por los patronos. Luis Vitale explica el significado de aquel paro para el desarrollo del movimiento obrero:
La huelga de 1890 fue netamente proletaria. Abarcó a miles de obreros que por primera vez lograron coordinar un movimiento huelguístico de alcance nacional. La experiencia de lucha adquirida por las nuevas capas obreras en esta huelga forjó una conciencia de clase que a principios del siglo XX se traduciría en la creación de las Mancomunales, antesala de
En aquel tiempo, además, todavía el Partido Democrático era un referente para muchas personas que anhelaban la realización de profundas transformaciones, entre ellas el obrero tipógrafo Luis Emilio Recabarren, y había conquistado un espacio en la vida institucional del país: en 1894 eligió a su primer diputado, en 1903 conquistó la alcaldía de Valparaíso y en 1906 tuvo una representación de seis diputados en el Congreso Nacional. En aquel año, además, se adhirió a
El siglo XX empezó con un golpe magistral de la oligarquía a la clase trabajadora: la imposición por ley del servicio militar obligatorio. A partir de entonces la juventud de origen popular fue empleada para reprimir la rebeldía de origen popular, tal y como subraya María Angélica Illanes:
Esa juventud popular que supuestamente debía forjar la nueva aurora era masivamente reclutada en cumplimiento de
A principios del siglo XX la organización del movimiento obrero ya era notable. Los trabajadores que asumieron los ideales anarquistas despreciaron las sociedades mutualistas y crearon desde 1898 las sociedades de resistencia, que concebían la huelga como la principal herramienta para la mejora de las condiciones de vida de los obreros. Así, por ejemplo, en 1903 la huelga de los trabajadores marítimos de Valparaíso tuvo un gran impacto y fue dirigida por el activista anarquista Magno Espinoza. El movimiento desembocó en un levantamiento popular con saqueos y quema de tranvías que fue reprimido por unidades militares enviadas desde Santiago. Terminó con un centenar de muertos y algunas concesiones a las demandas de los trabajadores.
En octubre de 1905 tuvo lugar en Santiago la “huelga de la carne”. En octubre de aquel año un llamamiento del Partido Demócrata y de las organizaciones laborales a oponerse al aumento del impuesto a la carne importada reunió a treinta mil personas en el centro de Santiago. El levantamiento popular fue aplastado por el ejército de manera sangrienta.
Dos años después tuvo lugar la masacre que más ha perdurado en la memoria del movimiento obrero, gracias a la emocionante Cantata creada por Luis Advis e interpretada por Quilapayún: la de
El 4 de diciembre empezó la “huelga grande de Tarapacá”, cuando cerca de trescientos trabajadores del ferrocarril salitrero de Iquique se declararon en huelga por demandas salariales y al día siguiente la empresa aceptó sus exigencias. Este conflicto concluyó, pero sin embargo los trabajadores del ferrocarril urbano y los cocheros pararon y la huelga se extendió por la provincia de Tarapacá, incluidas las oficinas salitreras. El 14 de diciembre los obreros empezaron a atravesar el inhóspito desierto de Atacama camino de Iquique y empezaron a llegar al día siguiente. Nombraron un comité de huelga, presidido por los anarquistas Luis Olea y José Briggs, asumieron el control de la ciudad y presentaron a los empresarios y autoridades su pliego de peticiones.
Sus principales demandas eran el pago de los salarios en efectivo, mensualmente y en oro para evitar su desvalorización; libertad de comercio; protección de los obreros en las faenas mineras; hospitales; cementerios. Pero los patronos rechazaron cualquier acuerdo, incluso algunas propuestas del Gobierno. El 20 de diciembre, en la oficina Buenaventura, la represión ya dejó un saldo de diez trabajadores muertos.
El 21 de diciembre de 1907, con el estado de sitio decretado, unos siete mil obreros estaban en la escuela Santa María, escuchando los discursos de unos oradores que se reafirmaban en sus demandas y criticaban el modelo de sociedad vigente. En las negociaciones de aquel día los obreros advirtieron de que si sus demandas no eran atendidas no regresarían a las oficinas y emigrarían hacia el sur. El relato del periodista Nicolás Palacios nos ofrece los instantes previos a la mayor masacre sufrida por el movimiento obrero chileno antes del 11 de septiembre de 1973:
Formaban en
Los militares, bajo las órdenes del general Roberto Silva Renard, abrieron fuego y masacraron a cerca de 2.500 trabajadores. Patricio Manns, en su detallado relato de esta masacre, narra, a partir del testimonio de Humberto Valenzuela, que el Gobierno ordenó trasladar a los obreros y a sus familias supervivientes en “trenes calicheros” (dedicados al transporte de los sacos de salitre) y una vez en su interior fueron baleados por las “guardias blancas” patronales; sus muertes ni siquiera fueron registradas. Manns añade:
John Lockett, representante de las compañías salitreras, al mando de los carretones recolectores de basura, fue el encargado de la macabra tarea de limpiar la plaza y
La masacre también sirvió para hundir durante un tiempo a las organizaciones obreras: muchas sociedades de resistencia pasaron a la clandestinidad y las grandes mancomunales se disolvieron, una tendencia que no finalizó hasta después de 1910. En cambio, el general Silva Renard fue felicitado por el presidente Pedro Montt: “Ha cumplido usted los deberes de su cargo en forma que hace honor a su criterio y energía”. Incluso el responsable militar de aquella masacre dio su nombre a un regimiento del ejército.
Sin embargo, fue en la pampa salitrera donde surgieron de manera definitiva las dos organizaciones que cambiaron el curso de la historia de Chile en el siglo junto también con el Partido Socialista, creado en 1933. En 1911 el Partido Demócrata firmó un pacto con los partidos Conservador y Liberal Democrático que supuso la división de sus filas y la partida de los sectores obreros más combativos, encabezados por Luis Emilio Recabarren, quien junto con un grupo de trabajadores de Iquique acometió la fundación de un verdadero partido de los trabajadores con implantación en todo el territorio nacional. El 21 de mayo de 1912 Recabarren, en un artículo periodístico titulado “Vamos al socialismo”, llamó a los obreros del salitre a abandonar el Partido Demócrata para crear en Tarapacá “el formidable pedestal del Partido Socialista de Chile”. En los días posteriores los trabajadores de 22 agrupaciones demócratas de la provincia acogieron su exhortación.
Después del fracaso de las efímeras experiencias partidarias de inspiración marxista, el 4 de junio de 1912 Recabarren y sus compañeros fundaron en Iquique el Partido Obrero Socialista (POS), la primera gran organización política de la izquierda chilena, que diez años después se convirtió en el Partido Comunista. Su primera dirección la integraban quince personas, todos ellos obreros. Sólo tres años después, en 1915, el POS ya tenía una estructura nacional, fruto de los viajes que Recabarren hizo por todo el país para reclutar adherentes. Como a lo largo de toda su trayectoria de lucha, Recabarren fue un gran defensor de la prensa obrera. El gran diario obrero fue El Despertar de los Trabajadores, que se publicó hasta 1927.
Fue precisamente la actuación de los militantes del POS la que permitió el viraje de
En aquel momento se había fundado ya
La crisis del salitre a partir de 1919 y el consiguiente cierre de decenas de oficinas hizo que miles de trabajadores se dirigieran a otros puntos del país y llevaran consigo las ideas socialistas que el POS y
La respuesta de la oligarquía fue siempre la misma: San Gregorio (febrero de 1921), Curanilahue (mayo de 1921), Zanjón de
Y cuando el movimiento popular conquistó con Allende
- BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA:
· “A cincuenta años de la matanza de Iquique”. Principios, nº 45. Noviembre-diciembre de 1957.
· ARRATE, Jorge y ROJAS, Eduardo: Memoria de la izquierda chilena. Tomo 1 (1850-1970). Javier Vergara Editor. Santiago de Chile, 2003.
· BARRÍA S., Jorge: El movimiento obrero en Chile. Trígono. Santiago de Chile, 1971.
· GREZ TOSO, Sergio: Los anarquistas y el movimiento obrero. La alborada de “
· GREZ TOSO, Sergio: “Chile, 1907, Santa María de Iquique. Centenario de una lucha social olvidada”. Le Monde Diplomatique, edición española. Diciembre de 2007. pp. 11-12.
· MANNS, Patricio: Chile: una dictadura militar permanente. Sudamericana. Santiago de Chile, 1999.
· ORTIZ, Fernando: El movimiento obrero en Chile, 1891-1919. Michay. Madrid, 1985.
· PINTO VALLEJOS, Julio: “Socialismo y salitre: Recabarren, Tarapacá y la formación del Partido Obrero Socialista”. Historia, nº 32. Santiago de Chile, 1999. pp. 315-366.
· RAMÍREZ NECOCHEA, Hernán: Historia del movimiento obrero en Chile. Antecedentes. Siglo XIX. Austral. Santiago de Chile, 1956.
· RAMÍREZ NECOCHEA, Hernán: Origen y formación del Partido Comunista de Chile. Progreso. Moscú, 1984. Prólogo de Orlando Millas.

David Valencia dijo
¿ Podrá Chile conocer, algún día otra manera de desenvolverse como nación, si se ha fijado como un patrón de conducta por parte de las oligarquías, el ser ellas las que decidan como han de hacerse las cosas ?. ¿ No es acaso cierto que cada vez, que se ha intentado por parte del pueblo y que guiados por hombres y mujeres de extracción social elevada, pero movidos por la intención de hacer despegar a las gentes miserables por causa de las clases dominantes, finalmente son aplastadas por estas haciendo uso de las fuerzas militares ?. ¿ No es esa la verdad de la milanesa ?.
Como no decir con Martín Luther King ´´ tengo un sueño ``, sueño de que este país, esta América nuestra sea justa e inclusiva.
27 Diciembre 2007 | 01:28 AM