RAFAEL LUIS GUMUCIO RIVAS X DOS
CAMBIO DÓLARES POR METICAIS
Durante los años 80 fui profesor de No hay que pensar – aunque nos gustaría – que los imperios caen de la noche a la mañana. No es cierto que el imperio romano se desplomó, solamente, a causa de la malaria o por la secta de los nazarenos, como sostiene Gibon, sino que puede afirmarse, con certeza, que la decadencia comenzó el siglo II y terminó en el V: cuatro largos siglos para llegar al derrumbe; algo similar está ocurriendo con el actual imperio estadounidense. Por mucho esfuerzo que despliegue Bush y por muy grave que sea su crisis económica, por muy vapuleado que esté el dólar, por el alto precio del petróleo, Estados Unidos no caerá de la noche a la mañana. Nunca hay que confundir los deseos con la realidad.
La moneda mozambicana y el dólar expresan, en su diseño, valores progresistas: en la primera figura el retrato de Eduardo Mondlane, prócer de la liberación de Mozambique del yugo portugués, (este importante y comprometido sociólogo africano se graduó en
Para explicar la caída del dólar hay que recurrir a múltiples variables:
La primera y más evidente se refiere a las diferencias de las tasas de interés entre
El pobre Ben Beranke no la puede tener más difícil, pues se agrega a la posible recesión de la economía de Estados Unidos, un alto precio del petróleo – cercano a los 100 dólares el barril – además de una baja de la confianza de los consumidores. Cuando hay una moderada inflación es muy fácil llevar a cabo la hazaña de Alan Greenspan: bajar violentamente las tasas de interés, pero cuando hay inflación, a decisión es muy difícil: o elijo subir las tasas, favoreciendo el precio del dólar y morigerando la inflación o, al contrario, las bajo reanimando los mercados financieros, pero reduciendo el precio del dólar respecto al euro y desatando la inflación. ¿Qué hará Bernanke el 11 de diciembre? Día a día los pronósticos cambian: ora, mantiene la tasa, ora, la baja, según indicadores que se conocen en cada rueda de
La segunda variable es más estructural: los norteamericanos no están ahorrando, incluso, las rebajas al impuesto a las ganancias del gobierno republicano favorecieron el impulso a gastar sin limites . A su vez, el déficit fiscal ha crecido enormemente debido a los gastos de una invasión absurda. Es cierto que la baja del precio del dólar favorece a la balanza comercial animando a las exportaciones, en detrimento de
La tercera variable dice relación con la caída del dólar que favorece el alto precio del petróleo, en gran parte especulativo, a causa de la caída de las Bolsas, que dirigen a la manada hacia la compra de instrumentos petroleros. Los expertos calculan entre diez y veinte dólares el efecto de la debilidad de esta moneda, es decir, el petróleo debiera estar entre 88 y 78 dólares el barril, si lo consideramos al precio de hoy, a 98 dólares.
La cuarta variable se refiere a la diversificación monetaria, que llevan a cabo los Bancos Centrales de los principales países del mundo, en una canasta de moneda que incluye el yen, el euro, el franco suizo, el dólar australiano y el canadiense. Si consideramos que el 75% de los bonos del tesoro norteamericano está en manos chinas y japonesas, bastaría que en un solo día se les ocurriera venderlos para provocar la debacle de la deuda norteamericana.
La quinta variable consiste en que algunos economistas creen que el crecimiento de las economías emergentes podrían servir de motor de reemplazo frente a la decadencia norteamericana. Me permito dudar de tan halagüeño pronóstico: en primer lugar, las economías latinoamericanas siguen dolarizadas – en especial México y Centro América – China e India tienen una alta inflación, por consiguiente ya anuncian medidas de enfriamiento de sus economías, vía control del crédito si fracasan las alzas de tasa de interés. Una baja seria en el consumo de los ciudadanos norteamericanos, que representa el 75% de su potencialidad económica, incidiría seriamente en las exportaciones del mundo emergente. Es cierto que algunos países han saneado su deuda y tienen superávit fiscal, que amortiguarían el golpe pero, como ya hemos comprobado, los EMBI, es decir, la relación entre los bonos latinoamericanos y los del tesoro de Estado Unidos ha crecido en detrimento de América Latina, en forma bastante importante.
Federico Hegel, al responder a un alumno que le solicitaba un pronóstico sobre la realidad de Europa de la época sostenía, muy acertadamente, que un historiador sólo puede mirar el pasado, jamás pronosticar el porvenir. Al parecer, las finanzas no funcionan como la historia: el oficio de los investigadores financieros consiste en adelantarse y visualizar el porvenir, trabajan con el futuro, no con el pasado. Con todo el respeto que me merecen, están más cerca de la literatura de ciencia ficción, que de las ciencias sociales y de la historia en particular. Nadie sabe, a ciencia cierta, salvo el dato evidente que la economía mundial decaerá durante el 2008, cuánto durará la crisis, ni de qué magnitud será. Como en los terremotos, se puede saber que se avecina un choque entre la placa sudamericana y la de nazca, pero no el día, pero no el día, ni la hora, ni el grado del movimiento telúrico. Siempre es bueno estar preparado y realizar los ejercicios y prácticas necesarios. Como la economía es, en parte, sicología, siempre habrá analistas optimistas, como en El cándido, de Voltaire, que creen que estamos en el mejor de los mundos posibles del capitalismo neoliberal, y otros pesimistas, como Martín, (de la misma obra), que sólo ve desgracias y catástrofes en cada momento de la vida. Cándido murió quemado por
JAUJA EDUCATIVA: EN EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES
En una apoteósica ceremonia, los presidentes de partidos políticos de
En el despotismo ilustrado, los verdaderos agentes de la educación terminaban siendo marginados de las decisiones; después de largos meses de aparentar escuchar las propuestas del Colegio de Profesores, de técnicos educativos, de padres y apoderados y de Centros de Alumnos, en elefantiásicas comisiones - que más parecían una asamblea – y audiencias realizadas ante
Este “dieciochesco” Acuerdo político no da cuenta de ninguno de los postulados de la revolución educación, promovida por los “pingüinos”:
No fortalece la educación pública
No prioriza el papel del Estado en la educación
No termina con el lucro y la selección
Mantiene a estructura municipal - cuando hay un consenso de su fracaso
No focaliza la inversión pública en las escuelas en que predomina la deprivación cultural
Conserva la segmentación y la brecha en la calidad entre escuelas privadas, pagadas y públicas.
La educación chilena, en la actualidad, sólo acrecienta la diferencia entre una educación de calidad, por cierto bastante precaria si se compara con otros países de desarrollo similar a Chile, sino que mantiene resultados muy diferentes en la enseñanza-aprendizaje de colegios privados pagados y subvencionados, respecto a los municipales, regentados por las instituciones edilicias. Para comprobar este aserto no es necesario acudir a los resultados de la prueba Simce, es algo evidente que, a diario, constatan padres y apoderados, profesores, directos y alumnos. Es completamente falso que son los padres quienes eligen la escuela para sus hijos, por el contrario, es ésta la que los copta: unos, destinados al círculo permanente de la pobreza y, otros, para captar oportunidades en una en crecimiento. Ahí está la raíz de la selección que la escuela reproduce, por consiguiente, en un Estado docente descentralizado no debe haber una selección discriminadora. En este plano, personalmente me opongo a toda selección en cualquier nivel educacional, con excepción del terciario, la universidad. En un contexto neoliberal, la selección no es más que un darwinismo social, es decir, la pervivencia de los más dotados económica y culturalmente. Por cierto, el Acuerdo terminó favoreciendo a la derecha y a grupos de interés, incluso de
El lucro, en términos etimológicos, quiere lograr la mayor rentabilidad en el menor tiempo posible, respecto de una inversión. Nuevamente, el Acuerdo permite el lucro, en consecuencia, los sostenedores deberán privilegiar la rentabilidad en sus inversiones educacionales. Es cierto que las Corporaciones de derecho privado, como son las universidades, logran rentabilidades burlando su carácter legal, en primer lugar, por alto precio de las matrículas y escolaridad, en segundo lugar, por AFI, subvención estatal, llamada indirecta, destinada a los alumnos con mayor puntaje en
El Acuerdo propone una agencia calificadora de calidad, pero aún no sabemos de su carácter y composición, menos si será privada o pública. En el caso de las universidades, algunas de ellas que se negaron a ser acreditadas por el Consejo Superior de Educación, recurrieron a entidades calificadoras privadas – hay muchas en el mundo anglosajón – pero el problema central de una agencia calificadora radica en el concepto de calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje en los cuales se basa; en el neoliberalismo existe un concepto de calidad total, cuyo baremo de medición es puramente cuantitativo, como es el caso del Simce, y está basado en una filosofía de integración al mercado que, necesariamente, discrimina entre los menos y más aptos para el logro de objetivos de calidad; existe otro concepto, basado en el humanismo liberador, que privilegia los valores cívicos y democráticos, por ejemplo, la comprensión de la realidad como transformación social, el servicio público, la solidaridad, y no la competencia darwinista; en gran parte, este concepto de calidad está basado en los aportes liberadores de la pedagogía de Paulo Freire, entre otros educadores humanistas.
La discusión de las leyes propuestas por el Ejecutivo exigen un cambio constitucional, pues
Lo que hace el Acuerdo es crear una serie de instituciones, que se pretende superen los ciclos electorales. Nuestra historia está llena de reformas educacionales que han conceptuado creación de instituciones de control, que se pretendían eternas - por lo demás,
En lo referente a las escuelas, liceos y colegios, el Acuerdo no menciona el funcionamiento de gestión. Es cierto que permite mayor transparencia e información a padres y apoderados, sin embargo, los sigue considerando como clientes, como usuarios y consumidores de bienes educacionales, y no como partícipes directos en el gobierno de la escuela. Los alumnos son vistos como sujetos pasivos en los procesos de enseñanza aprendizaje, a quienes se les “entregan contenidos”, currículos y planes y programas pensados por entidades burocráticas, donde ni alumnos, padres y profesores tiene una muy escuálida participación; por cierto, no se habla, para nada, de un cogobierno y mantiene los poderes dictatoriales del sostenedor y del director.
Uno de los puntos centrales de toda reforma educacional es el desarrollo de competencias docentes; en el Acuerdo no se habla de ello, menos de la formación de pedagogos en las universidades chilenas. Por cierto que un Acuerdo en que no participan ni el Colegio de Profesores, ni las asociaciones de padres y apoderados, ni las federaciones estudiantiles de universidades dedicadas a la pedagogía, ni siquiera los miembros del consejo de rectores, es imposible que se vislumbre un análisis profundo sobre la problemática de la formación de nuestros docentes, elemento imprescindible en la práctica de una educación de calidad y equitativa.
Respecto a las reformas curriculares y de planes y programas se soslaya la participación de los profesores, quienes sólo deben dedicarse a su implementación; esta omisión es lógica en una visión centralizada y tecnocrática de los procesos educativos.
Respecto al tema del financiamiento, hasta ahora la subvención, que según el Acuerdo aumentará, se da en forma igualitaria para alumnos de la educación gratuita y pagada subvencionada, sin considerar que, ante la limitación de recursos, el Estado debe priorizar a las escuelas gratuitas fiscales, que abarcan alumnos de quintiles más bajos y con mayor deprivación educativa. En cierto sentido no podemos negar que la subvención diferenciada favorece a las escuelas rurales, sin embargo, se considera altamente insuficiente para lograr cerrar la brecha de la segmentación social, propia de nuestro sistema educativo.
Finalmente, si bien la instituciones de control propuestas en el Acuerdo político muestran algunos avances – si se les compara con el completo laisser-faire educativo existente, no logran tocar los puntos centrales en los cuales debiera centrarse una verdadera revolución educacional, basada en una pedagogía liberadora y constructivista, que elimine las brechas entre una escuela para pobres y una escuela para ricos.
